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Morganna Love: la historia de una mujer trans
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Morganna Love: la historia de una mujer trans

La portada del libro de Morganna Love...
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La portada del libro de Morganna Love dice «El primer testimonio de una mujer trans en México». Conversamos con ella, símbolo de que la libertad personal es una conquista por la que se debe luchar. 

 

Cortesía Morganna Love. Foto: Sergio Castro Rojo.

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A Morganna Love la llamaron de Penguin Random House, una de las editoriales más importantes del mercado hispano. Se habían enterado de su historia. Su odisea: una cantante profesional de ópera que había nacido hombre. Querían publicar su autobiografía. No era para menos. Morganna, tras un tormentoso periodo de autoaceptación, es embajadora —junto con artistas como Ricky Martin— de la campaña Free & Equal de la ONU; participó en la película Human de National Geographic y en el documental The Cost of Gender; es protagonista del documental Made in Bangkok, donde se atestigua su triunfo en el concurso de belleza trans más importante del orbe. La escribió durante dos años. Quedaron 300 páginas fuera. Así nació En el cuerpo correcto, bajo el sello de Grijalbo.

Lo que tiene que contar un ser humano siempre es una novela; lo que tiene que contar una mujer, un viaje; pero lo que tiene que contar una mujer trans es una fogata donde cocinas y se disparan las sombras.

Los pioneros generalmente son gente que es urgente escuchar, están mostrando algo que todos hemos visto mil veces, pero con la fuerza suficiente para plantarlo frente a todos bajo nuestra estupefacción.

Morganna Love fue Saúl durante 28 años de su vida. Su dulce voz de mujer (y de cantante de soprano) era el centro de las burlas. Tras confesarles a sus padres que era trans, lo rechazaron. Sus amigos le decían: «Tú no joteabas, tú eras mujer». «En México tenemos una cultura del viboreo a todo lo que da; a todo mundo criticamos por lo que sea. A mí me tocó muy fuerte, siendo incluso un hombre gay, intentando serlo», platica con un tono de complicidad y carisma que es imposible pasar por alto.

Pero su conflicto central fue su cuerpo. Siempre su cuerpo, su pene. Cuando el afamado cirujano Preecha, quien ha realizado más de cinco mil operaciones a pacientes trans, le ofreció la cirugía de reasignación de sexo a cambio de cantar en un crucero, pensó que podría dejar de vivir fragmentada. Algo por lo que había luchado con todas sus fuerzas y, contra todo, lo había logrado.

Es un libro crudo, honesto, como no se ven en México. Da la impresión de lo estás contando todo.

Fue muy difícil, mucho. Contar cosas bonitas habría sido una historia rosa, creo que la historia de una mujer transexual en este país nunca va a ser una historia rosa. A pesar de que a mí no me ha ido tan mal, están las historias de las chicas que han asesinado sólo por querer ser felices. Tenía que contar las partes oscuras de mi vida, porque todas las tenemos y no nos atrevemos a decirlas. Todo mundo tenemos mucha luz dentro de nosotros, pero también lo contrario. Había que narrar lo doloroso, lo sexoso. A lo mejor un papá o un niño puedan estar pasando por situaciones así y no saben qué hacer o qué pensar y creen que es malo y vas creciendo sin salud mental. Te vas haciendo historias de basura en la cabeza, por eso quise contarlo.

¿Cuáles son los paraísos y los infiernos que has vivido?

Hubo tres pasajes en mi vida que pensé que me iba a morir, me tiraba en el piso y lloraba desgarrada y sentía que no me iba a levantar y que me iba a morir ahí mismo, lo veía como una pesadilla de la que me tenía que ir, no creía que lo estuviera viviendo: la primera cuando terminé con mi pareja, la segunda cuando rompí con mi familia cuando les conté que era trans y no me quisieron aceptar, y la tercera fue cuando mataron a Lisset, a una de las chicas con las que trabajaba en La Perla. No me creía que me estuviera pasando eso. ¿Mis paraísos? Cuando el doctor dijera que sí, que me iba a regalar la cirugía a cambio de que cantara en un crucero. También cantar en Bellas Artes y cuando mi mamá me dijo que me aceptaba y que las cosas estarían bien.

¿Y qué es lo que más te gusta de ser mujer?

Mi percepción de ser mujer cambia. Es muy diferente de las mujeres que han nacido siendo mujeres. Para mí, como mujer transexual, ser mujer, es ser libre, es ser fuerte, es poder hacer lo que yo quiero, como yo lo quiero hacer. Pero creo que para las mujeres que han nacido mujeres esto podría sonar contradictorio, porque muchas amigas me han dicho, yo como mujer siempre me he tenido que quedar callada con cosas, porque me han dicho es que las mujeres no se expresan, tienen que obedecer las mujeres, tienen que ser sumisas, y para mí es al contrario.

Una vez, platicando con Miho Hagino, una fotógrafa japonesa que realizó una serie de retratos con muxes de Oaxaca me decía que le imponían estos personajes, porque ella decía que los muxes tenían en parte lo mejor de los dos géneros. Eran un súper género. ¿Tu cómo vives esto?

Ahora que lo planteas tan claro, creo que a mí me educaron como a un hombre. Si los papás nos educaran a las mujeres como educan a los hombres seríamos otra cosa. Las mujeres tendríamos claridad, fuerza, no nos dejaríamos de nada, creo que si a las mujeres desde niñas nos empezaran a educar como educan a los hombres, y nos dijeran: sé libre, obtén lo que quieres, sé fuerte. Creo que las mujeres gobernaríamos el mundo jajaja. Los hombres están muy acostumbrados a hacer lo que se les dé la gana por el patriarcado y machismo que es lo que reina, pero también están aprendiendo, a veces se les hace difícil ceder esto que para ellos era muy cómodo, También se les está pidiendo renunciar así mismos, porque como seres humanos tenemos una parte femenina y masculina, a ellos se les castró la parte femenina y tienen que fingir ser alguien que tal vez ni siquiera creen que sean.

Tu libro da la sensación de libertad. ¿Esa era tu intención?

Sí, creo que el ser humano necesita ser más libre, porque la sociedad, los grupos, las instituciones mismas nos han encarcelado en una cajita y nos han puesto reglas que tenemos que seguir para que la sociedad funcione como tal, y no se dieron cuenta, o tal vez sí se dieron cuenta, que un ser humano funciona y es más feliz cuando puede expresar todo lo que tienen adentro. No cuando se le pide que siga las reglas, y si no es castigado. Creo que el ser humano es bueno por naturaleza, la sociedad es la que va haciendo asesinos, violadores, etcétera, por la educación que hemos tenidos. La sensación, una de las que quise dar fue “Somos libres y tenemos que retomar esa libertad y ese respeto por el prójimo que teníamos cuando teníamos cuando éramos niños, porque todo mundo respetábamos y lo más que podía hacer es irte a jugar con tu amigo, reírte de lo que le pasaba, pero no había agresiones, com empieza a haber cuando somos adultos”.

¿Vivir dos, o más, vidas en una qué aprendizaje te han dado?

Vivir tantas cosas me ha dado mucha luz y me ha abierto la mente de una forma muy violenta, como que es un trancazo que me dieron y me dijeron: ¡Ábrete! Tienes que abrir tu mente para ver otras cosas, para percibir otras cosas, para que tu percepción cambie de lo que es la vida, de lo que es caminar por este mundo. Eso me violentó mucho, pero lo agradezco porque de verdad veo la vida desde otro punto de vista muy diferente, desde donde el ser humano pueda hacer lo que quiera, tenemos tantas capacidades de las que no nos damos cuenta y a veces, sí nos ahogamos en un vaso de agua habiendo un universo enorme allá afuera, y no sé, ha sido una revelación de poder hacer las cosas, de poder creer que van a pasar las cosas, aunque te tardes 28 años y aunque sufras, cuando pasas esos 28 años, cuando pasas la barrera del cambio, cuando viene el cambio a tu vida, sí sabes qué todo valió la pena, que aunque fue muy fuerte, todo valió la pena.

 

Foto: Jesús Quintana.

Ya está en promoción de su disco Dos vidas en una, por lo pronto en Spotify. Nunca darse rendirse y seguir, seguir y seguir es la clave, dice Morganna Love.

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Esrito por:
Daniela Flores