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El coaching coercitivo: sectas de la felicidad
Reflexión

El coaching coercitivo: sectas de la felicidad

Los peligros del coaching light… Lo delicado...
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Los peligros del coaching light…

Lo delicado de la moda del coaching coercitivo es que los creadores de estos organismos piratas están lucrando con tu vida, volviéndote un adicto a un espejismo a cambio de una fortuna.

El coaching coercitivo no es llamado así por quienes lo practican. Ha estado en su gloria y genera millones de dólares desde la sombra, utilizando nombres rimbombantes como Life Coaching, Inteligencia de vida, Preparamiento para la vida o, tal cual, sin pena, ha ensuciado el nombre del Coaching ontológico y arruinando la vida de miles de personas. ¿Has oído de él? Es probable que sí y, como muchos, no sabías que así se llama ni que opera así…

Para comprender cómo funciona esta estafa maestra es importante conocer qué es el coaching, cómo nació y cómo se desvirtuó. Tiene su origen en el ámbito deportivo y significa básicamente dirigir a una persona para que cumpla con ciertas metas. En los años 90, el término fue apropiado para designar una nueva metodología de vida. Básicamente, mediante procesos de autocuestionamiento similares a los del psicoanálisis, una persona es encaminada en una dirección que mejorará sus decisiones y, por lo tanto, a un mejor presente y futuro. En el coaching se estudia el entorno, la toma de decisiones y el análisis de las circunstancias de una persona o grupo social, por lo que toma varios años de estudios, investigación, trabajo de campo y prácticas profesionales.

Hasta ahí, todo parece miel sobre hojuelas. Sin embargo, con toda luz hay una sombra, la llamada por los especialistas como «la droga del coaching». Muchos no se darán cuenta de que han sido embaucados hasta que sea demasiado tarde. Varias de sus víctimas han perdido familia, dinero, trabajo y amigos debido a esta práctica por la que —les han garantizado— llegarían a tener una mejor vida si seguían los procedimientos que ellos, sus entrenadores de vida, les enseñarían. A pesar de todo, siguen defendiendo y hasta promoviendo esta práctica que ha destruido a miles, por voluntad propia. Comprender la complejidad y el daño de estos organismos es complejo, así que trataremos de ir por pasos.

Una aventura por tu lado más oscuro

Inicia con una invitación, llamada o una ida a un cafecito con alguien a quien conoces. Esa persona parece tener una actitud renovada más amorosa, comprensiva y hasta sospechosamente amable y empalagosa, pero también un tanto retadora. Te quiere contar que está pasando por la mejor etapa de su vida, llena de felicidad desmedida, con grandes proyectos para el futuro, y te quiere hacer partícipe de esa dicha tan grande, pues sabe que tú también mereces algo así.

Entonces vienen una serie de preguntas construidas como en un call center que, por su naturaleza, son irrefutables. Preguntas como: ¿No te gustaría ser más feliz? Es difícil que  alguien responda «no». ¿No quisieras alcanzar tus sueños? Lo mismo. ¿Y desarrollar tu potencial al máximo? Obviamente. Estás a punto de caer. Luego vienen las promesas: «En este entrenamiento lograrás despertar tu conciencia. Terminando estos talleres, serás un gran líder. Aquí lograrás cosas ex-tra-or-di-na-rias», y todo en tan sólo cinco días. «Claro que quiero, ¿qué hay que hacer?», preguntas. Ya caíste.

Debido a que éste es un modelo de negocios y no un sistema académico de desarrollo humano, se requiere de muchas personas que paguen para enriquecer a los desarrolladores. El primer curso tiene un precio baratísimo porque quieren ayudarte a «recuperar las riendas de tu vida» o algún fraseo parecido. Pero son varios niveles. Cada uno va subiendo de precio, evidentemente, pero te va a gustar tanto que lo recomendarás con todos los que te rodean y, cuando vean lo bien que te va, todos querrán entrar. Por cada persona que se inscriba, te harán un descuento hasta el punto en que te salga gratis o generes ingresos personales. Imagínate el ofertón: tener una vida perfecta y que incluso ganes dinero. Ni vendiéndole el alma al diablo. Lo que no ves es que: 1) se la estás vendiendo; 2) además, le vas a pagar.

Durante la conversación nunca te explican competencias académicas, procedimientos, módulos ni materias. Tampoco te muestran el currículum del moderador de dicho taller. En el camino te llenan el oído de expresiones como «volver a nacer», «experiencia hermosa», entre otras. Y ya que te embarcaron, te hacen comprometerte a nunca contar lo que ahí se vive, se oye y se dice con argumentos como: «revelarías la magia», «sería como contar el final de una película», «la gente no está lista para saberlo sin vivirlo». ¿Por qué tanta secrecía?

Así comienza el curso

«Lo que estos sistemas hacen es ejercer un proceso de ultramotivación y sobrempoderamiento que no está basado en la construcción de una base sólida ni profunda en el interior de una persona, sino en un cambio de actitud sobrestimulada que se afianza en la superficie y envalentona a las personas a tomar decisiones importantes sin la debida introspección», comenta Fernando Córdova, coach certificado por la I.C.F y Newfield. El resultado: decisiones catastróficas.

En medio de una ceremonia de iniciación, harás una serie de juramentos y promesas en los que «honrarás tu palabra», «irás en busca de tus sueños», «realizarás compromisos con tus compañeros», «irás tan lejos como sea necesario» y participarás en la compra de materiales y ejercicios de boteo para recaudar fondos. Trabajarás gratis para la compañía como una muestra de gratitud y, por supuesto, recomendarás el programa para captar nuevos participantes. Le develarás a todos tus compañeros cuáles son tus metas y tus más grandes debilidades, así como tus mejores atributos. Y todos, en coro, te apoyarán y aplaudirán llenando tu ego de fuerza. Iniciarán varios días de repliegue en los que no tendrás contacto con tu familia, amigos, pareja ni nadie. Se formarán equipos de apoyo, que serán los únicos con los que puedas compartir este desarrollo mágico y secreto. «Es un detox social», te dicen ellos. En realidad, temen que tus allegados noten tus cambios y te hagan dudar.

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En el transcurso de estos cinco días pasarás por diversos ejercicios, en los que experimentarás miedo, hambre, vergüenza, hastío, coraje y, por supuesto, el grupo de apoyo estará ahí para salvarte. Lo que nadie te dice es que estos sentimientos negativos, inherentes a cualquier ser vivo, son alimentados de manera artificial por estos supuestos entrenadores para quebrar tu estabilidad y que les estés agradecido. Por ejemplo, pasarás la noche en vela, hablando de ti, tu familia, tu entorno y tus frustraciones. Es evidente que la falta de sueño hará que te debilites física, mental y emocionalmente. Y entonces ellos llegarán a tu rescate y te sentirás a salvo. La realidad es que tu cuerpo y mente fueron llevados a un extremo que en la vida real no sucede.

El ambiente se vuelve hostil para mostrarte «cómo es el mundo afuera», «lo débil que eres por dentro» y «lo afortunado que eres de tenerlos». Te harán enfrentar tus miedos y pudores con ejercicios de choque, como salir semidesnudo a la calle, encerrarte en un ropero si eres claustrofóbico y, entonces, una vez más, sólo estarán ellos ahí para apoyarte. Y, si quieres abdicar, la vergüenza caerá sobre ti. Harán escarnio sobre tu falta de compromiso y de valores, te degradarán entre todos y te harán recapacitar para que recaigas. De ahí que los especialistas llaman a estas sectas «la droga del coaching».

«El proceso debe ser armónico e inspirador tanto para el coach como para el coachee y, sobre todo, debe evitar que cualquiera de ellos pierda su identidad en el proceso. Para ello, hay muchas alternativas y corrientes de escuelas serias que enseñan las variantes de entrenamiento ontológico, sistémico, ejecutivo… todo depende del tipo que más te interese, pero lo principal es que no debe atentar contra tu integridad en el proceso. El coaching no es una evangelización, es una práctica profesional y debemos evitar la formación de entrenadores light», comenta Marcela López, directora de inspiración de Inhala.

El sistema, como ya lo notaste, está basado en las ventas multinivel. Sí, ésas como las de los jugos energéticos, los productos de limpieza, los maquillajes… La diferencia es que aquí lo que se vende es una ilusión, una promesa de un cambio de vida, el espejismo de una solución pronta y definitiva a todos los problemas. Si le preguntas a cualquiera que esté en medio de este proceso, lo más seguro es que lo niegue, pero si te mantienes al margen y sólo observas con detenimiento, verás que hay una jerarquía aspiracional, una meta que cumplir para pasar al siguiente nivel. Con este tipo de light coaching, se aseguran de convertirte en líder de microorganismos que poco a poco te elevarán hasta llegar al estatus de alfa.

Pero siempre hay una condición inapelable: tú debes traer ese grupo. Y todo esto es con el afán de hacerles el bien, porque son personas que amas y estimas, y ni siquiera se habla de ganar dinero abiertamente. Ésa es la peor trampa de este tipo de coaching sectario.

Escrito por Rodrigo Mora para Revista Fernanda abril. Fotos: Shutterstock.

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Esrito por:
Ligia Bang